Nuestro Local de Ensayo

Antes de exponer lo que era y es nuestro local de ensayo actual, debemos remontarnos a lo que es nuestra historia charanguera. El motivo no es otro que explicar a todos nuestros internáutas cómo hemos ensayado durante todos estos años anteriores a la adquisición del local. Para ello, una vez más hay que resaltar la figura de Nazario, ya que gracias a él hemos tenido un lugar donde poder interpretar nuestras primeras notas musicales charangueras, pero vayamos paso a paso.

Cuando se decidió que íbamos a formar una charanga nos estábamos juntando al aire libre, concretamente en la zona del polígono industrial de la carretera nacional VI, llamada comúnmente Madrid-Coruña (que no se nos enfade ningún gallego por no poner A Coruña). Allí comenzó nuestra andadura de ensayos. Además de interpretar nuestros primeros temas (sin partituras, todo de oidas), nos preparamos algunos bailes y aprendimos a desfilar todos a la vez y a pasitos pequeños. Pero como ocurre en estas tierras del norte de España, llegó el otoño, y con él las lluvias (y qué decir de lo que vendría, el invierno con sus heladas, sus nieves etc.). Por lo tanto Pedro, nos instó a ir a su bodega para poder así ensayar bajo un techo. Poco duró, ya que como podréis  entender, una bodega no es un sitio muy apropiado para ensayar, imaginad el ruido que había en un espacio tan reducido.

Es en ese momento cuando se erigió la figura de nuestro Nazario (una vez más gracias), ofreciendo la cochera de su casa para juntarnos y darle a la música. No lo dudamos y allí permanecimos durante muchísimos años. Quiero aprovechar estas líneas para agradecer a Nazario, su mujer Encarna y todos sus hijos la paciencia mostrada durante estos años, ya que no ha debido ser fácil aguantar tanto ruido.

Ese fue el principal motivo por el cual decidimos que debíamos salir de casa de Nazario, porque no podíamos seguir molestando tanto. Dado que teníamos un número de actuaciones considerables, nos aventuramos en alquilar un local. Y ahí es donde entra nuestra actual sede gatuna. Cogimos un local totalmente abandonado, lo limpiamos, tabicamos, insonorizamos y personalizamos, eso sí, con una pequeña oficina-almacén, y sobre todo con su neverita (ya sabéis, las mahous fresquitas), su barbacoa (buque insignia de los ensayos), y demás enseres. Aquí os dejo un montaje fotográfico de lo que es nuestro local, donde podréis ver el antes, el durante y el después.

 

 

Gracias por vuestra atención y saludos gatunos.